Simplemente una noche, unas estrellas, o una soledad
infinita rodeada de personas, es lo que te lleva al punto inexplicable del
razonamiento peculiar de tu insaciable razón. Una canción de fondo. El pensamiento
inerte en tu cabeza. Pero en verdad no piensas porque no tienes nada sobre qué
pensar. Simplemente el poso de lo que podemos llamar un café especial, ha
decidido revolverse dentro de la taza de té que tienes depositada en la estantería
del salón y que habías olvidado allí.
Caminas por el mundo sin pensar, porque el alma que ya no
sabes donde reside se niega a ello. Te abandonas en la noche a tus propios
sueños donde aún queda algo de eso que algunos llaman espíritu. Has decidido
tejer tus días con un hilo que ni entiendes ni quieres entender. Los vives unos
en pos de otros teniendo que bloquear tu mente al acostarte no sea que te des
cuenta de la vida en la que resides. Y usas la expresión de esa película que
tanto te encanta “ya lo pensaré mañana” para poder conciliar el sueño en medio
de una mente vacía síntoma de un alma más vacía aún.
La has llenado de eso que llamas “tu pasión” y que en el
fondo es lo que mantiene la circulación de tu flujo sanguíneo recordándote viejas
ínfulas de un mundo que creíste que era y descubriste que no.
La vida, ese ente complejo que nos rodea y que nos hace
pensar cómo será para el resto nos ata al mundo en que se puede decir que sobrevivimos
en una multitud que no sabe para qué y cómo lo hace el vecino de al lado. Pequeños
mundos individuales viajan por la misma calle que recorres cada día mientras comparas
tu interior con sus exteriores, sin pararte a pensar que esconden más allá de
sus vendidas expresiones.
Y otra vez la misma sensación, parar de pensar para dejarte
caer en la calma de un mar que esconde tempestades bajo sí, parar de pensar
para poder conciliar el sueño… o quizá pensar para poder volver a recuperar las
palabras perdidas que hacía noches no te visitaban. Y como dijiste una vez, qué
más da si estas palabras tienen o no alma, y quién sabe si ni siquiera en ti
queda alma… podría ser peor, quizá ni poesía.
¿Se puede vivir sin alma? No lo sé, quizá ya sí, quizá
ninguno tengamos alma, quizá ninguno tengamos vida… y en verdad seguramente
pueda vivir sin alma, pero nunca podría vivir sin poesía.
1 comentario:
Sin alma es imposible vivir... si no tuviésemos ese corazoncito que sería de nosotros... gran entrada en el blog!!
Sonia
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