lunes, 30 de abril de 2012

Algo que te dice que escribas

Hay noches en las que se te eriza la piel sin ningún motivo. Vacías y solitarias noches, que de repente te hacen estremecer. Podría decir que se debe a un recuerdo, a un suspiro, pero no. Únicamente tu mente está en sintonía con el resto y una chispa recóndita se aloja en tu piel diciéndote que estás viva.
Sintiendo como algo te dice que escribas, sin saber muy bien que escribir, pero golpeando las teclas una a una, guiada por un instinto interior que hace mucho que no sientes. No miras la pantalla, no miras lo que escribes, sólo sientes fluir dentro, sientes cada tintineo que das contra las teclas de ese portátil, que hacía mucho que no sentías como sientes ahora a pesar de vivir constantemente pegada a él.

Te gusta oír como suena el teclear que forma las palabras que nacen en tu mente y terminan en el papel. La pantalla en blanco que desde hace tiempo te bloquea se está llenando de caracteres que no tienes muy claro que significan pero que sabes que quieres escribir. ¿Es la noche? ¿Es tu propio yo diciendo lo que hay? ¿Es la fecha curiosa de esta noche la que te susurra tibias palabras desde ese lugar que tú sabes?

No tienes respuestas pero sólo cierras los ojos y sigues escribiendo, y no sabes el que pero de repente está dentro de ti, se empañan tus ojos, y tiembla tu interior. Y escribes, y es ella, sabes que ha sido ella la que lo ha generado. Qué importa si quien lo lee piensa que estás loca, sabes que ese “run run” en la cabeza de estos días pasados ha culminado en esta noche. La noche. La noche en la que ha vuelto a susurrarte las palabras que se escabullen entre tus dedos.

Y qué más da si lo que escribo tiene sentido o no lo tiene, sólo escribo, con más alma de lo que había escrito en meses, simplemente escribo. Por ella, por mí, por no sé muy bien por qué. Y hoy en su cumpleaños, no soy yo la que le hace el regalo que desde hace tantos años no puedo hacerle, sino que es ella la que me regala las palabras que llenan este papel.

Felicidades mamá, allá donde estés gracias.

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