Hay días en los que te levantas sin saber muy bien que te
ronda la cabeza. Quizá haya sido un sueño que no recuerdas el que te ha dejado
esa sensación extraña que no puedes explicar, quizá solo sea esa estúpida manía
de querer complicar los hilos que unen las conexiones de cerebro, razón,
corazón e instinto.
Me he dicho tantas veces que me estoy equivocando que a
veces me lo creo. Es como digo esa sensación de miedo que a veces nos da, esos
días que tienes una especie de angustia en el estomago y no sabes que lo
genera. Eso es lo peor, a veces uno tiene un día malo, porque algo le ha salido
mal, porque ha suspendido un examen, porque se ha enterado de alguna mala
noticia. Pero cuando esa sensación no sabes qué la provoca, o qué la genera, es
cuando de verdad sientes angustia. Porque no sabes que es lo que será lo idóneo
para detenerlo.
Simplemente te levantas al mundo sabiendo que no estás al
cien por cien, simplemente sabes que tienes que cambiar el chip o algo del día
te acabará desestabilizando y será peor. Pero ¿por qué? ¿qué es lo que genera
esa sensación?
Y le das vueltas y entonces giras una y otra vez sobre temas
que no tienen mucho sentido, sobre temas faltos de interés que sólo están ahí
agazapados esperando a que bajes la guardia para colarse por el pequeño
resquicio que deja tu espíritu fuerte habitual.
Y estoy irascible, estoy angustiada, y esa palabra que no me
gusta, ronda a mi alrededor. Miedo. Pero ¿miedo a qué? ¿miedo al fracaso?¿miedo
al futuro?¿miedo al ahora? O simplemente miedo… porque da igual el apellido, lo
innombrable es el nombre precisamente. El miedo es eso que hay que erradicar de
la vida, porque nos detiene, porque nos absorbe, nos enturbia sin motivo, no
nos ayuda.
Entonces pienso que el miedo es solo una palabra, el fracaso
algo que aún no ha llegado y no se sabe siquiera si llegará, el futuro son los próximos
diez minutos, y el ahora es lo maravilloso del tiempo. Y me quedo más tranquila
pensando que él día se ha levantado raro, pero aun queda todo él por delante y
puede cambiar, puede que esa angustia sea esa cualidad que me dice que sigue
siendo humana y que sigo teniendo ese alma que todos debemos poseer.
El día se ha levantado raro, pero lo que cuenta de un día no
es como empiece sino como termina, y este aún no ha terminado y por tanto aún
puede ser maravilloso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario