Y desaparecer, todo desaparece. Es cierto que nos aferramos
muchas veces a cosas que no tienen sentido alguno con el único objetivo de
sentirnos vivos de nuevo. Pero de repente vuelve a desaparecer. Despiertas y te
das cuenta de que tus refugios están llenos de grietas por donde se escapan los
halitos de sentimiento que creías existentes.
A veces nuestra vanidad nos dirige inconscientemente a
mundos que sabemos devastados, pero preferimos iniciar ese camino a seguir en
el árido paisaje que cubre nuestro interior. No sentimos, o quizá sí, la
cuestión es que nos resulta imposible descifrar si ese futurible sentimiento es
cierto o es una pequeña invención de nuestro inconsciente generado único y
exclusivamente con el objetivo de paliar el vacío existente en la caverna interna.
Y de repente todo cae en pedazos y se destruye. Y ese caos
dura unos días. Quizá más. Quizá sólo un instante, pero ves los pedazos y el
agobio que genera. Y en el fondo aplaudes por sentir ese agobio o angustia que
se supone genera el sentir. Te sientes de una forma distinta, hasta que de
repente eres consciente de que eso sólo ha sido una ilusión vaga de ti misma,
porque en el fondo nada se ha caído, ni nada se ha roto, todo sigue
perfectamente encuadrado en el orden interno del que haces gala y que cada día
desprecias más. ¿Quién adora el orden? ¿Quién es capaz de sobrevivir entorno al
orden establecido? El caos es adorable, el caos de los internos, el caos de las
palabras, el enorme caos del sentimiento.
Pero sigues en el frio orden, donde los sentimientos se
apilan simplemente como palabras en el diccionario. No están, no existen, y
buscas el mazo indicado para romper el esquema en pequeños fragmentos que sean incapaces de volver a
pegarse formando uno.
Ha vuelto el orden y con él, otro caos distinto al que prefiero.
Pero seguiré clamando por el caos, por revolver las palabras, por revolver los
cajones fragmentados de este ser. Maldita racionalidad que vacía todo cuanto
encuentra, desaparece de una vez, para que vuelva a clamar por ti, como ahora
lo hago por el caos.
Bendito caos que arrasas todo a tu paso, no te olvides de
destrozar esta estancia vacía que hace siglos que yace ordenada a su pesar. Bendito
caos regresa. Bendito caos arrasa, que estoy cansada del vacío y el eco que genera
en esta casa.
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