jueves, 9 de junio de 2011

Laissez Faire

Me he dado cuenta de que he cambiado. Me he dado cuenta que no soy capaz de asumir la propia responsabilidad de los actos que puedan emanar de mí y por ello me he abandonado a una corriente. He instaurado en mi vida una especie de Laissez faire un dejar hacer, un dejarme llevar, porque es más fácil dejarse arrastrar por la corriente que asumir la responsabilidad del mundo sobre tus hombros.

Quizá esto sea consecuencia de que llevo siendo responsable toda mi vida, quizá la más responsable de mi familia desde que tengo edad para entender lo que pasa a mi alrededor. El mundo en el que vivimos es tan complicado que una sola decisión puede influir muchísimo en ti y en los entes que vagan a tu alrededor, por eso, ¿por qué no dejar que sea otro u otra quien tome las decisiones?

Es tan fácil dejarse llevar, tan increíblemente fácil. ¿Es acaso el Laissez faire una droga nueva que he descubierto y que me deja en un estado de completa despreocupación? Dejarse arrastrar, dejarse guiar… la corriente es la que nos dirige y no nosotros mismos. Estoy tan cansada de ser responsable…

Me he dado cuenta que de un tiempo a esta parte soy incapaz de tomar una decisión que implique una valoración personal, puedo tomar decisiones que sean basadas en datos objetivos, pero no puedo incluir la subjetividad. ¿Acaso una parte de mi ha vuelto a una adolescencia en la que poder vivir sin responsabilidades? ¿Me he convertido en ese ente caprichoso y voluble que se es cuando se tienen quince años? Yo, Dña. Racional he desaparecido. El dejarse llevar es maravilloso, no responsabilidad, no preocupación por tus actos.

Pero algo en mí me dice que no está bien, que no puedo continuar siempre en esta temática aunque sea cómoda, porque tarde o temprano la corriente me arrastrará al precipicio y será demasiado tarde. Pero cómo abandonarlo… no quiero volver a coger unas riendas que me aten, un peso sobre mis hombros.

He cambiado tanto y no sé si a bien o mal… o a lo mejor no he cambiado y esta parte siempre ha estado refugiada entre mis mil y un defectos. La verdad siempre se nos revela al fin y al cabo, ¿y si esta es mi verdad? Levantarse y dejarse llevar… pero es que adoro tanto en Laissez faire. Será mi parte economista la que le busca aplicaciones en otros puntos alejados de esa materia.

Dejar hacer, dejar pasar… que la responsabilidad se vaya y nos lleve a la felicidad vacía e inocua de ese instante de abandono. Laissez faire….

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