domingo, 27 de marzo de 2011

MENTE “VERSUS” INSTINTO

Es curioso como a veces sin buscar las cosas las encuentras. Curioso, sí, curiosísimo. Pero es igual de interesante ver como una vez que sin querer te encuentras con lo que querías o buscabas se desvanece de tus manos, se va del mismo modo que vino. Es una sensación extraña. Es como cuando te encuentras una rosa, es perfecta en ese momento, pero si piensas en su temporalidad, su olor se irá, la flor se marchitará y habrás perdido lo que habías encontrado.

Deseas a veces tener un poco más de consciencia sobre lo que está a tu alrededor, y sin embargo no haces más que meter la pata una y otra vez. No puedes disfrutar del momento sino que haces eso que el ser humano tiene la mala costumbre de hacer… pensar.

Si no fuéramos racionales y nos guiáramos más por nuestros instintos, todo sería más fácil, más entendible. Y sin embargo todo se evapora, se esfuma cuando por un leve resquicio de pasión, la cabeza y el pensamiento se hacen fuertes haciéndote pensar en lo que está, o no está bien. No entiendo como por un pensamiento inútil se estropean tantas cosas. Por qué hacemos esto y no aquello, todo gira en torno a nuestra cabeza y no se deja guiar por lo más importante que tenemos las personas, que es el corazón.

Esos arranques de lujuria, de pasión, de desconcierto… a veces los vemos como algo malo, únicamente porque un par de nuestras preciadas neuronas piensan. Somos Homo Sapiens pero ¿cuál grande es el precio que debemos pagar por nuestros pensamientos?

Decimos que si nos equivocamos sabemos lo que hay que hacer la próxima vez, pero eso no es más que una burda mentira que nos contamos a nosotros mismos para escudarnos y guardarnos de nuestra racionalidad. Pensamos, nos equivocamos y encima nos decimos que esa equivocación nos hará reaccionar en un futuro, pero cuando llega este, de nuevo nuestra cabecita incansable de meternos en líos vuelve a pensar y a llevarnos por el camino de la razón.

Casi deberíamos hacer caso a Platón y separar el mundo de las ideas del de los hombres. El gran mito del carro alado de este filosofo lo único que ha hecho es que pensemos que debemos pensar con las ideas y no con el instinto. Esto no es correcto, está bien usar las ideas, pero en ocasiones es mejor dejarse llevar, disfrutar, no pensar… para eso está el día siguiente, para eso están las aspirinas si te duele la cabeza de pensar, pero en ese momento, en el cual no sabes si dejar el mundo de la razón o subirte a él, desconecta y olvídate de todo, guíate por tu interior, por tu corazón y no por tu cabeza.

Moraleja, no pienses, actúa. Qué más da si está bien o no a lo mejor no vuelves a tener la ocasión de volver a expirar el olor de la rosa que has perdido.

[20/02/2009]

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