lunes, 24 de enero de 2011

Duele

Como me duele, pensar en ti. Como me duele verte. Cada día pienso que he superado este amor que siento por ti pero cada vez que te veo todo aquello que he construido respecto a esa idea se derrumba llevándome de nuevo al principio de mis desdichas.

Tus ojos que son para mi peor que el fuego abrasan mi interior, mi corazón, mi sentir. Jamás lograré reponerme a ti. El tiempo no juega en mi favor, que mentiroso fue aquel que dijo que el tiempo lo cura todo. Yo creo que me siento aun peor ahora que cuando empecé a sentir esta atracción devoradora por ti. El mundo se confabula en mi contra. El destino malvado no me deja avanzar y yo me siento aquí, vacía, inmensamente diminuta a tu lado.

Simplemente el recuerdo de haberte visto hoy remueve mi estomago dejándolo a la deriva en un mar de sueños, o mejor dicho de pesadillas.

No soy para ti nada. Mejor dicho no soy nadie. Y tú eres mi todo. Si la discreción con la que tengo que abordar este amor que me embarga no fuera tanta estaría llorando como nunca.

Siempre pienso en que verte es lo que me hace falta. Me doy cuenta ahora que es lo peor que puedo hacer. No debería verte nunca. No debería buscar los encuentros ocasionales contigo. Ahora entiendo eso de que para dar un buen discurso improvisado es necesario un mes de preparación pues cada vez que se supone que nos cruzamos por casualidad yo he buscado tanto ese momento….

El tiempo pasará, yo pasaré con él, pero tú no pasaras conmigo…

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