domingo, 9 de enero de 2011

Dos poemas. Un pasado

Naturaleza

En la hoja de otoño está la espina
A la que mi corazón esta expuesto
Esperando ese destino funesto
En el que la felicidad termina.

Muéstrame sin temor ni miedo el gesto
De esa nube que en el cielo camina
Que es lo único que a mi alma domina
Mas si tú no estás al mundo detesto.

La soledad de un beso amargo
Y el llanto de nubes en la vidriera
Me hacen ver esta pena con que cargo.

Si mi destino junto a ti estuviera
Y en andar así en el camino largo
No habría en el mundo más quien te quiera.



Soledades

Soledad que me llena de locura
Que a un ángel hace despertar contigo
Te convierte en un desprecio divino
Y en mi cabeza tu mirar retumba

Tus ojos y tu traidora dulzura
Hacen de mí, un triste y gris suspiro
No sales tú de mi amargo camino
Y cavas con ello mi final tumba

¿Quién fuese nota para ser aguda?
¿Quién fuese alma para no estar vivo?
¿Quién fuese el silencio que tu voz escucha?

Es tan dulce ver el viento tranquilo
Y las nubes entre la limpia luna
¡todo lo que me hace soñar contigo!

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