jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Qué hay detras de una lágrima?

Porque nuestros ojos dicen muchas cosas y a la vez no dicen nada.


¿QUÉ HAY DETRÁS DE UNA LÁGRIMA?

Lloro, lloramos, y sin embargo reímos. Vivimos pendientes de las lágrimas, que no sabemos si son verdad o mentira. Las personas lloramos de alegría, de tristeza, de vergüenza e incluso de mentira. Lloramos por llorar, lloramos por fingir, lloramos sin pensar y lloramos muchas veces por vivir.

A veces lloramos porque llueve o puede que llueva porque lloro, el alma del poeta se revela y en el alma todo ya parece solo. Pero acaso, ¿no es peor llorar sin lágrimas? Cuando lo que llora es tu interior y no tus ojos, cuando llora el desconsuelo con dolor, y no necesitas un pañuelo para calmarte. Y sin embargo muchas veces eres feliz y sientes ganas de llorar, y no lo entiendes ¿Qué extraña sinrazón?

La lágrima, la soledad, la mirada, el poeta…y vuelvo a escribir lo que deseo, lo que siento, lo que vivo, mi alma se enfrenta al tiempo y otra vez una mañana lluviosa escribo. El caer de las gotas me recuerda mi pasado, cuando mis lágrimas brotaban…solas… El ser vuelve a mí como las palabras al papel y me entran ganas de llorar esta mañana. Miraré el lado positivo, si lloro mis ojos brillaran más cristalinos en sus bóvedas azules.

Pero no todas las lágrimas son de verdad ¿acaso no llora el actor en la tragedia? ¿No llora el niño cuando quiere llamar la atención? ¿No lloramos muchas veces solamente por destacar en nuestro entorno? Y es entonces cuando aparece nuestro lado victimista, nuestro lado hipócrita, nuestro lado cínico, que quizá sea lo que somos…

Ocasionalmente lloramos de verdad y ahí encontramos la vergüenza. Lloramos no de vergüenza sino con vergüenza. Lloramos en soledad, con nuestro interior, esa es la lágrima de verdad. Puede que un acto quiebre nuestro fondo y necesitemos lágrimas para calmarnos, y es entonces cuando queremos que nadie nos vea, cuando se nos está desmembrando el corazón, el alma o la razón.

Pero las peores lágrimas no son de amor, sino de rabia, de dolor, de odio. Esos sentimientos tan ardientes y desconcertantes que nos duelen más que el viejo amor. Cuando te despiertas y duele, y duele aún más porque te duele y sabes que no debería. Así estoy yo, llorando porque lloro sin llorar y decoraré este jardín con mis lagrimas…que dejarán la terraza como un manto de lunares con sabor a sal.

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