martes, 14 de diciembre de 2010

El único sincero el pavo


Otra vez Navidad. Llevamos viendo las luces en la calle y en los escaparates desde el mes de noviembre y viendo la publicidad para que compremos lotería de navidad desde julio o agosto. Siempre igual, “Navidad = Consumir”, diría como economista.

La Navidad es la época del año en la que sale la parte más falsa de nosotros. Todos felicitamos a gente a la que a veces ni siquiera saludamos un día normal, ponemos sonrisas por la calle a nuestros vecinos a los que a diario criticamos y nos dedicamos a decirle a todo el mundo felices fiestas cuando seguramente a alguno deseemos que le pille un tren. Me incluyo dentro de esta afirmación. Pues yo misma he enviado mil correos de navidad y he puesto una foto navideña en mi perfil.

¿Pero por qué hacemos esto? Verdaderamente no tengo ni idea. Y eso es lo que me lleva a esta reflexión. Yo que odio la Navidad, que si las luces, las bolitas, el belén.... aunque dejé hace años de decorar mi casa, todo parece distinto en Navidad, todo está impregnado de ese aire empalagoso de turrón y polvorones que tanto detesto.

Es una fecha más, el 25 de diciembre, no entiendo que tiene de especial. ¿Quizá el 31? Ese sí me gusta, porque supone un avance de la vida, abandonamos un año y esas cosas. Pero el 24 ¿o el 25? ¿No somos acaso los mismos, no tenemos la misma vida? Bueno si cenamos el triple y luego al día siguiente decimos "oh la Navidad, ¡qué bueno estaba todo!" cuando llevas 3 meses cenando atún o un yogur para enfundarte en el precioso vestido que te has comprado para la ocasión.

Cada día y analizando el comportamiento de las personas de mi alrededor, y basándome en la teoría de que todos como ovejas actuamos igual, estimo que la Navidad la inventaron verdaderamente los grandes centros comerciales, como ya muchos han dicho. Porque ni crisis ni nada, todo es consumismo, gastar, comprar amparándonos en un sentimiento que ninguno sentimos. Pero bueno sigamos siendo falsos, ¿no lo somos durante todo el año? pues por un día más no pasa nada.

Así que en lugar de decir FELIZ NAVIDAD a partir de ahora diré: ¡MENUDA FALSEDAD!

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