Otro año que se va, otros doce meses que han pasado por
nuestra vida, dejando buenos y malos momentos. Cada día que hemos tenido de
2013 probablemente nos haya aportado cosas que en un balance general no somos
capaces de distinguir, pero que sin embargo nos han construido aunque sea un
poco más, respecto a como éramos en 2012.
El paso del tiempo que sigue año tras año y día tras día, es
solo una especie de rueda que nos hace comprender que estamos aquí no para
vivir mucho, pues el tiempo no va a moldearse a lo que deseemos, sino para
vivir intensamente, de tal modo que no importe la cantidad de días que pasamos
en esta vida, sino como los hemos pasado.
Quizá para mí el cambio de año simbolice muchas cosas,
debido a mi terror a la evanescencia del tiempo, al pánico a que se me escurra
entre las manos los días que pude vivir de manera intensa. Vivir y existir es
algo absolutamente distinto y de nosotros depende despertarnos el 1 de enero de
2014 pensando que aprovechamos al máximo 2013, o que sólo fue un año más donde
no llenamos nuestra agenda de cosas y magníficos momentos.
Para mí 2013 no ha sido un año más, ha sido un año de
aprender, y un año de esos que se tardan en olvidar. Si me quedara con el
último trimestre diría eso de “tanta paz lleves querido año, como descanso
dejas” pero estaría siendo injusta. Es de los momentos más complejos se sacan
las mejores lecciones y las mayores experiencias. Ahora soy licenciada entre
otras cosas, y sé de lo que soy capaz y lo que puedo llegar a ser. Ahora sé que
la vida nos cambia en una mañana o por el error ingenuo de alguien que no lee
correctamente unos papeles. También sé que todo pasa por algo y si no pasara no
sería lo mismo.
Las personas que han aparecido en mi vida este año son de
una calidad que no podría haber esperado encontrar por mi misma, desde mentes
brillantes, a corazones enormes con los que compartir una botella de vino y una
conversación apasionante. No podría pedir más.
Ni todo ha sido bueno, ni todo ha sido malo en este año. Nos
conformaremos simplemente con que ha sido, que no es poco. Ahora otro año se
abre ante nosotros, un año nuevo y listo para que sea todo lo que deseamos que
sea, vamos a luchar por conseguir lo que hemos perdido, y vamos a dejarnos la
piel en cada día, porque esa será la única forma de que cuando llegue el 31 de
diciembre de 2014 nos sintamos satisfechos con nosotros mismos.
Adiós 2013, no pudiste empezar mejor que como lo hiciste
aquel 1 de enero, y no podrías irte de otra forma que como lo haces. Entre
medias de aquel inicio y este final te dejo un pedazo de mi vida, un trocito de
lo que se llama existencia, una pizca de lo que muchos conocen como alma.
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