lunes, 1 de agosto de 2011

Sólo inicios, sólo despertares

Volviendo la vista atrás, y recapacitando sobre algunas cosas, me he dado cuenta que solo me gustan los comienzos, los inicios, los primeros pasos de algunas cosas.
Ese momento en el que pisas sobre la incertidumbre de lo que tú crees que va a pasar y de lo que realmente pasa. Esos momentos en el que las cosas te sacan una inmensa sonrisa sin saber por qué.

Pero sólo me gusta eso. Sería fabuloso pasarse la vida entre “comenzares” pero no se puede vivir así. La película comienza pero siempre avanza y aunque sólo nos guste el final nos solemos quedar a verla terminar. Pero la vida no es una película, y me atormenta pensar que sólo puedo sentirme entusiasmada en esos inicios de las cosas y no durante el resto del visionado del filme. Mi vida no es una película y no me puedo quedar sentada viendo pasar cosas que no te llenan de ningún modo.

Pero entonces me asalta la duda. ¿Seré capaz de encontrar la película capaz de mantenerme enganchada de inicio a fin? ¿O me pasaré la vida entre inicios sin sentidos guiada por esa insensatez que parece que me gobierna?

Siempre me han tachado de ser una persona con miedo a comprometerme y siempre he aceptado ese calificativo. Puede que sea ese miedo lo que me hace refugiarme en historias condenadas a tener una fecha de caducidad, un final más o menos previsible entre mis manos. Como si me curara en salud, buscando películas que van a ser cortas y que si tengo que soportarlas un poco seré capaz. Pero esa no es la solución. Vivir anclada a vacios, vivir anclada a sueños en mi mente que se que no son posibles. Pero solo me gustan los inicios.

Pero incluso cuando sueño, como toda niña que se precie que sueña con su vida, incluso en esos momentos sólo me gusta pensar en los comienzos y no más allá porque me resulta aburrido. Puede que sea que estimo una estupidez pararse a pensar en cosas que no dependen de ti, sino de todo un mundo de factores ajenos.

La pregunta es ¿habrá solución para mí o viviré condenada a comenzar una y otra vez hasta que me acostumbre a ese aburrimiento en que siempre se acaba convirtiendo la película?

1 comentario:

Amando Carabias María dijo...

Digamos que es una característica propia de la juventud; pero después sigues... igual... Es difícil la monotonía