martes, 3 de mayo de 2011

Miedos

Después de ayer no puedo dejar de escribir algo sobre la soledad, o el miedo a estar solo. Cualquiera que siguiera ayer un poco mi TL se daría cuenta de que tengo pánico a quedarme sola en sitios “desconocidos” o ajenos por decirlo de algún modo. Aunque incluso en mi propia casa me cuesta quedarme sola de noche. En cierto modo, cabe decir que soy una miedosa ante muchas cosas, ayer le toco a la soledad, otro día será otro de mis tantos miedos.


Esto me hace reflexionar sobre la soledad y aquello que nos ayuda a paliarla. Muchos hablan de que no les da miedo quedarse solos. Y no sólo en lo referido a un habitáculo, sino a la soledad en sí misma. Personalmente considero que hay pocas cosas peores a la soledad, y siento admiración por aquellos que consideran que pudieran vivir solos en un mundo rodeado de entes.

En el fondo siempre he pensado que esa es la peor soledad, la de estar rodeado de gente y sentirse solo o sola. Pero ahora no me refiero a esa soledad. Sino a la soledad física. La de encontrarte sin nadie. Todos necesitamos a veces de esos pequeños momentos de soledad, pero es tan infinita la soledad que terminar siempre en ese punto me parece, cuanto menos terrorífico.

Ayer pase una noche sola, en una casa ajena, teniendo que luchar contra el insomnio que me generaba la inseguridad que me generaba la situación. Lo raro es que es una casa en la que he dormido más veces, por lo que no me era del todo extraña, pero siempre con amigas, nunca sola. Parecía que las paredes se me caían encima y si no hubiera sido por mi incipiente catarro y la temperatura gélida de fuera, probablemente me hubiera puesto un abrigo y hubiera estado dando vueltas por la ciudad hasta la hora de coger el autobús destino Madrid. Pero no era factible por lo dicho. Prefiero la soledad de la calle, a pesar de la inseguridad de andar a altas horas de la madrugada por ella, a la soledad de una casa con sus sombras.

La soledad, ese ente que en ocasiones me aterroriza me hace reflexionar. ¿Se sentirá el resto como yo? ¿Cuál es la perspectiva del resto respecto a esto?

Finalmente gracias a Twitter me sentí más acompañada, como si a través de algo tan pequeño como un iphone pudiera sentirme más segura o arropada por aquellos que me hablaban y me daban consejos para poder conciliar el sueño. Logré vencer en parte al insomnio a base de chocolate, música y los medicamentos para la garganta. 3 horas de sueño que han supuesto más de lo que esperaba dormir.

Sólo decir, porque la soledad es a veces tan terrorífica, otras tan magnífica, otras extrañamente difícil de conseguir, otras infinita… en el fondo porque la soledad es algo tan presente y a la vez tan lejano. Quién sabe. Quizá sea que la falta de sueño me empieza a pasar factura y ya no sé ni lo que escribo. Solo sé que a pesar de adorar la ciudad, la soledad hacia que quisiera huir hacia donde fuera, pero lejos…

Esto son solo palabras, meras reflexiones ya sabéis. Pero pensarlo ¿por qué la soledad nos genera a veces tales miedos?

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