martes, 8 de febrero de 2011

Ocho de febrero. Dieciséis años despues.

Febrero. El mes de los oscuros recuerdos. El mes donde se guardan las pisadas de un pasado. Ocho de febrero. El día en que las lágrimas siempre vuelven. Pero tú no. El día donde me ahogué. El día en que renací. Siempre contigo. Siempre sin ti. Nunca podrá ser un día más. Siempre será el día oscuro. Siempre. El día que te fuiste para no volver, el día que nos abandonaste sin piedad, el día que decidiste dejar de seguir adelante. Ocho de febrero, la fecha que guardaré siempre porque olvidarla sería borrar el recuerdo de que estuviste conmigo alguna vez.

Sin ti no hay sentido

Vi al final de la noche la luz,
la luz de los sueños que en el agua se escondía,
se iban ocultando los recuerdos del pasado,
se iban ocultando algunas de las últimas desdichas.

Querida Madre de mi alma,
querida Madre de mi vida.

Ya no estás aquí, sentada a mi lado,
te echo tanto de menos mi fiel guía,
esta alcoba es tan pequeña para mi corazón,
la tristeza es tan grande para esta casa vacía.

Querida Madre de mi alma,
querida Madre de mi vida.

Hoy estoy esperando una palabra tuya,
una marca para guardar en este feliz día,
pienso las ganas de verte que tengo,
siento las cenizas de la llama antes encendida.

Querida Madre de mi alma
querida Madre de mi vida

Te quiero, te añoro, te olvido…
esta pena ya con nada se quita,
eres tan importante en este camino,
estoy sin ti en este mundo tan perdida,
el cielo se vuelve negro como mi alma,
¡y si tú no estás las flores dulcemente se marchitan!

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