sábado, 11 de agosto de 2012

Otra vez

Quien me ha robado el mes de abril decía Sabina. ¿Quién nos ha robado los meses y los días que pasan entre la muchedumbre de personas en el enmarañado de la vida?

Ser personas es demasiado peligroso. Somos peligrosos incluso para nosotros mismos. Nos llamamos seres racionales pero probablemente sólo unos pocos, considerémoslos afortunados o no, gozan de esa razón que el resto fingimos poseer. Nos tiramos a piscinas sin agua, nos lanzamos al vacio sin remedio, achacándolo a nuestra necesidad de aprender a base de errores.

¿Debemos aprender a base de errores? ¿Es esa la mejor forma de enfrentarse a la vida? Probablemente. Quizá no la mejor, pero sí seguramente la más entretenida, las más loca y vibrante… o simplemente esa es la única vida posible, la que se aprende a base de chocarse contra las pareces que el resto nos imponen, una y otra vez.

Ser persona es peligroso repito. Corremos el riesgo de hacernos daño, por mucho que queramos evitarlo, puede aparecer de improviso, en cualquier forma, en cualquier momento… puede aparecer. Sólo de cada uno depende vivir temerosamente esperando a que el daño aparezca cual monstruo por el otro lado de la puerta para martirizarlo, o enfrentarse al día a día con la idea de enfrentarlo si decide no darnos tregua.

Pero como enfrentarse… como enfrentarlo… como entender la vida. Desde luego la solución no es un constante análisis de la situación, de uno mismo, de lo que nos rodea…. Ciertamente sería más fácil un Laissez faire, donde lo que tenga que aparecer se presentará dispuesto a ser enfrentado o no.

Y muchas veces cuando te repites quince mil veces “de esta agua no beberé” pasa como dice el dicho que te acabas bebiendo el rio entero… otra vez… otra maldita vez.