martes, 20 de septiembre de 2011

Saliendo del cascarón. Glasgow

Como he comentado, voy a ir escribiendo en el blog sobre esta andadura que he empezado en Glasgow.

Hoy es mi tercer día, y la verdad es que es el primer día que puedo escribir sin echarme a llorar. Estos dos primeros días quería escribir, pero sinceramente no podía. Es extraño como reacciona nuestro ser ante cambios como este.

He viajado muchas veces, y he llegado a estar fuera de casa 3 o más semanas, y nunca había echado de menos mi casa, o mi familia. Pero en dos días aquí hubiera pagado lo que fuera por estar comiendo el domingo con mi familia, viendo como discutimos de política u otras cosas. No pensé que fuera a echarlos de menos tan pronto. Siempre pensé que era más independiente de mi familia, pero estar en un país extraño con la perspectiva de no verlos en tres meses me hace extrañarlos como nunca.

Por otro lado la vida aquí reconozco que está siendo un poco complicada. Sé que son los primeros días y no debo esperar que esto sea fabuloso, sino que va sucediendo poco a poco y por eso no me agobio. Pero el clima es gélido, y la gente habla bastante raro. Hablan en inglés sí, pero tienen un inglés rarísimo. Espero aprenderlo con el tiempo. Sinceramente pensé que tenía peor nivel de inglés, pero en dos días aquí más o menos me hago entender y la gente me entiende. Ya hasta algunas veces pienso en inglés y no en español así que eso es bueno.

La verdad es que pienso que esta experiencia me va ayudar mucho, y el que esté siendo complicado al inicio por ejemplo en el tema del alojamiento y esas cosas creo que me va a aportar mucho. Ahora estoy agobiada por no encontrar nada, pero sé que lo encontraré y que cuando lo haga me sentiré realizada conmigo misma. Porque en el fondo, siempre me han dado las cosas organizadas, de hecho podía haber elegido venir a una residencia de la universidad, donde hubiera sido más fácil conocer gente, y vivir, y no haberme venido a un albergue sin casa. Las personas nos crecemos ante las adversidades, y es hora de ser completamente independiente, asumir las cosas y tomar decisiones.

Estoy empezando a salir del cascarón el que he vivido siempre. El cascarón protegido de la familia. Ahora estoy sola, en un país extraño, y rodeada de “adversidades” que he de superar con mis medios. Sé que cuando acabe este Erasmus me sentiré satisfecha con lo que haya hecho. A lo mejor no consigo la mejor casa, o no consigo un grupo de amigos, pero sabré que he puesto todo mi empeño y fuerza de voluntad en ello.

La felicidad no está en las grandes cosas sino en esos pequeños detalles que consigues por ti mismo y que te hacen único y eso es lo que conseguiré. A lo mejor una sonrisa escocesa, un twet, o un “hello” anónimo son ese empujón que necesitamos cada día para levantarnos y enfrentarnos al mundo.

Mañana me levantaré con mi sonrisa infinita, y me enfrentaré a esta aventura llamada Erasmus de la que espero salir triunfante y realizada, con pequeñas alegrías, con grandes esfuerzos, pero conmigo, segura de mí y con la satisfacción de sentirme luchadora. Show must go on! :)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Mucho más que Twitter

A veces llegan personas maravillosas a tu vida, por vías que nunca hubieras pensado.

Hace un tiempo cuando empecé a usar Twitter, jamás pensé que gracias a esta gran red social conocería a esas personas que hoy considero grandes amigos y amigas. Las relaciones a través de esta red pueden darse en muchos aspectos, pero de repente empiezas a hablar un poco más con una persona, empiezas a compartir diariamente, aunque vía web, tu vida con ella, y empiezas a notar que el mundo que os une crea una relación increíble.

A través de mi ideología política conocí a un reducido grupo de socialistas, que compartía conmigo sus ideas políticas. Empezaron siendo un grupo de militantes con los que tenía gustos en común, a ser un grupo de amigos con los que coincidía en ideología. Puede pareceros lo mismo, pero no lo es. A día de hoy me une más a ellos otros valores que el hecho de militar en un partido. Son personas en las que confiaría sin dudar cualquier aspecto de mi vida, que están cuando las necesitas. Son en definitiva grandes amigos y amigas.

La vida nos sorprende gratamente a veces con estas cosas. 140 caracteres pueden ser a veces mejores que una larga conversación insulsa con alguien que no muestra el mínimo interés. Aunque lo maravilloso es cuando esos 140 caracteres se convierten en un abrazo, en una sonrisa. Conocer a esa persona por primera vez y sentir que la conoces desde hace mucho más aunque nunca la hayas tenido delante.

Me voy la semana que viene a Glasgow y ayer esas personitas que conocí por twitter me hicieron la fiesta/reunión más maravillosa que podría haber tenido. Estar con ellos y ellas compartiendo esos momentos de risas, de alegría, de amistad, son un empujón de ánimo para esta nueva etapa que empiezo en Reino Unido.

Me queda el recuerdo de anoche, y ese bonito cuaderno artesanal que me han regalado. Aunque lo más importante del regalo y lo que voy a tener con más cariño son las palabras que cada uno de ellos ha escrito para que si me siento sola o falta de ánimo sólo con leerlas recuerde las sonrisas que siempre tengo cuando estoy con ellos.

De todas formas Glasgow no está lejos, sé que los tengo a la distancia de un tuit, de un email, de unos caracteres. Porque con una sola sonrisa dibujada en el ordenador pueden hacerme la mayor de las compañías.

¡Muchísimas gracias!

A mis queridos y queridas @sandradespacho @Isamastro @Adrian_Grande @Piblanc (aunque ayer no pudiera estar) @Patagonita @salvattore321 @SOCIALogia @janc1991 :)

viernes, 2 de septiembre de 2011

Vanidad

Me he dado cuenta de que estoy dispuesta a dejarte marchar. Probablemente nunca he estado tan dispuesta a olvidarte para siempre como hasta ahora. Por fin mis “nunca” empiezan a parecerse a los tuyos. Y mis “para siempre” ya vagan en rincones perecederos. Pero hay algo que me sigue atando a ti. Uno de mis grandes defectos. Probablemente podría decirse el orgullo, pero no. Ese ya está superado en este aspecto. El defecto que me ata a ti es aún peor que ese orgullo del que siempre hago gala y del que no me importa decir que poseo. Tengo un defecto peor. La vanidad.


Increíblemente con el tiempo me he dado cuenta de que soy una persona demasiado vanidosa para la sociedad en la que vivimos. Y esa vanidad es la que me sujeta a ti. Soy capaz de decirte adiós, pero no puedo soportar que quieras desligarte de mí de todos los sentidos posibles, porque lo siento como un ataque a mi vanidad, esa que siempre me ha hecho creer que soy mejor que tú. Mi vanidad, no entiende por qué ese desaire, no lo puede asumir.

Estaría mal no reconocer mis defectos y ese es de los peores que poseo. Ocasionalmente, más de lo que debería, soy un ser vanidoso. Y eso es lo que me molesta. Tú no me molestas. Tú adiós como despedida no me molesta, porque ya no me siento inclinada a ti. Pero esa falta de interés nueva la que me molesta e incómoda.

Las fechas pasadas me han hecho ver que lo que más me dolió fue no hacerme caso a mi misma cuando debía haberlo hecho y no me reprochaba nada más que mi tontería. Se que aún me quedan fechas que se supone dolorosas, pero a veces pasan cosas que hacen que sea más capaz de superarlo, quizá sólo sea una tabla salvavidas creada para salvarme de esas fechas, quien sabe, pero funciona. La cuestión es que de todo lo que debería molestarme es sólo lo que afecta a mi vanidad y orgullo también, para que negarlo, lo que más me molesta.

Pero bueno, se supone que como defectos trato de limarlos hasta que desaparezcan. Hasta qué desaparezcan como has desaparecido tú.